Por ahora.
Pero por favor, que evolucione la cultura donde causa dolor, muerte y tortura.
Cuando desaparece la necesidad, deja de existir un argumento que justifique aprovecharnos de seres que sienten.
Porque solemos hacerlo por placer, tradición o costumbre, y como consecuencia ellos pierden sus vidas.
Que una práctica o creencia forme parte de una cultura solo explica su existencia, más no la hace moralmente correcta.
La idea de que por ser cultural es correcto, es insuficiente cuando ponemos en la balanza la dignidad de las víctimas.
Además, hay muchas tradiciones abusivas en diferentes partes del mundo y no por culturales las aceptamos como éticamente correctas en todos lados.
Sabemos que debemos mejorar. ¡Siempre lo hicimos!
El cambio es imperativo; porque ya tenemos formas de satisfacernos sin necesidad de perpetuar tradiciones que, por perjudiciales e innecesarias, deberían quedar atrás.
Por suerte, el cambio ya está en marcha.
Que las nuestras sean las generaciones que lideren el cambio, hacia una cultura dirigida por empatía y razón, no por costumbre e inercia.